Las auténticas conductoras madrileñas son capaces de ponerse las medias y darse sombra de ojos a 120 por hora en tráfico denso.

Todos los conductores madrileños están obligados a utilizar un teléfono móvil mientras conducen. Así es más fácil llamar al 092 cuando chocan con alguien, y la Policía Municipal puede responder más rápido y bloquear dos o más carriles, especialmente en hora punta.